cuatro partidos para mantener el ciclo en marcha

La derrota de Boca ante Vélez en Liniers fue un duro golpe para el ciclo de Claudio Úbeda. Dentro del club, la paciencia se agotó, y el liderazgo encabezado por Juan Román Riquelme decidió que la continuidad del entrenador dependerá de una condición bastante clara y exigente: ganar todos los partidos que vienen.

Esta caída generó una intensa charla entre el presidente, el cuerpo técnico y el plantel, dejando a Úbeda en una situación muy complicada. Ahora, deberá sumar los 12 puntos en los próximos cuatro partidos si quiere seguir al mando del equipo. No hay lugar para errores ni excusas.

Una seguidilla decisiva y sin excusas

En el horizonte inmediato, Boca tiene dos compromisos en La Bombonera: uno contra Platense y otro ante Racing. Además, hay un cruce contra Gimnasia de Mendoza y un debut en la Copa Argentina en Salta, donde enfrentarán a Gimnasia de Chivilcoy. Su único partido como visitante, ante Lanús, fue postergado por la participación del equipo en la Recopa Sudamericana.

Cada partido será un examen. Aunque siempre hubo dudas sobre la permanencia de Úbeda, estas se intensificaron al inicio de 2026. A lo largo de 2025, el equipo mostró algunos avances, pero la eliminación frente a Racing y decisiones controversiales, como la salida de Exequiel Zeballos, empezaron a desgastar su imagen.

Las recientes derrotas ante Estudiantes y Vélez, ambas fuera de casa, encendieron todas las alarmas. En paralelo, Riquelme expresó su desconcierto con el plantel, sobre todo por el bajo rendimiento en partidos de visitante. En una reunión en el Predio de Ezeiza, su mensaje fue claro: no encuentra explicación para la imagen del equipo lejos de La Bombonera.

Este llamado de atención no fue solo para el cuerpo técnico. Los jugadores también recibieron la advertencia: los próximos cuatro partidos deben ganarse sí o sí. En Boca, el crédito se ha agotado y el tiempo está corriendo.

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